Porque no envió Dios a su hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado;pero el que no cree, ya ha sido condenado,porque no ha creido en el nombre del unigénito hijo de Dios. Juan 3:17-18
viernes, 11 de julio de 2008
Dios les bendiga a todo aquellos que lee este mensaje.